Retrato de un manipulador

La experiencia de encontrarse con alguien que te dice todo lo que quieres oír, te abre un mundo de posibilidades para ti que no habías pensado que existieran y que entra en tu vida como un tsunami para después darte cuenta que te ha sacado información, dinero o promesas que realmente no querías ofrecer pero te viste coaccionado para no decepcionar. Es muy desagradable pero muy común.

Son los manipuladores, unos nacen y otros se hacen pero siempre con la consigna de salirse siempre con la suya para cual no dudan en mentir, conspirar y dañar a quien haga falta para conseguir sus objetivos.

Suelen ser mentirosos patológicos, narcisistas y con mucho atractivo. No muestran empatía ni arrepentimiento.

Sus rasgos distintivos para hacer su retrato suelen ser:

– Son mentirosos compulsivos que crean un ambiente ficticio donde cuentan historias surrealistas, que por dejadez o ingenuidad no se comprueban, para confundir y manipular a su oponente.

– Evitan mirar de frente.

– No concretan y divagan.

– Suelen ser histriónicos porque sobreactúan, tienen un discurso aprendido y lo adornan, siempre quieren llevar la iniciativa y pretenden no dejar espacio para pensar al otro.

– Son fríos emocionalmente y no sienten ninguna empatía por el otro, sin importarle el daño que pueden hacerle.

– Cuidan mucho su imagen, son atractivos y dedican sus esfuerzos a seducir al otro para conseguir algo. Como son encantadores si se les pilla en alguna incongruencia consiguen que se les perdone.

Hay que identificarlos y huir de ellos porque suelen dejar a sus víctimas desoladas, aunque tarden en darse cuenta.