¿Qué hago con mi hijos adolescentes cuando se enfadan?

Los adolescentes, con sus cambios de humor y rebeldía (propios de esta etapa), dificultan la relación y la comunicación padres-hijos. Ahora le molesta todo lo que dices o haces.

Ellos quieren ser originales, diferentes, no les gustan las normas y quieren hacer siempre lo que quieren. Para ellos todo son derechos pero pocas obligaciones y lo más importante es su aceptación por su grupo de amigos.

Para luchar contra este «tsunami» hay muchas opciones pero hemos elegido las más básicas:

1- Comunicación:  Es esencial para la armonía familiar, no querer contar nada a los padres es característico en esta edad. Por ello es muy importante fomentar la comunicación antes de esta etapa porque antes o después se abrirá. Hay que crear un ambiente propicio para que os cuente cosas (la hora de las comidas es excelente para que toda la familia converse). Hay que procurar no juzgar lo que cuente, para evitar que se cierre, si no estamos de acuerdo con lo que dice se le hace ver pero también que lo más importante es hablar todo con la familia, porque son las personas que más le quieren y siempre le van a ayudar.

2- Centrarnos en lo importante: No se puede estar todo el día corrigiendo, exigiendo, recriminando o castigando su actitud. Centra la atención en algo concreto (modales, orden, hábitos…), pero de uno en uno, ya habrá tiempo para cambiar otros. Evita transmitirle la sensación de que todo lo hace mal.

3- Da ejemplo: Los padres siguen siendo su modelo de referencia, así que si no quieres que grite, no gritéis, si no quieres que mienta, no mintáis…

4- Haced planes en común: Hay que buscar cosas para hacer juntos, primero poneros de acuerdo todos en algo que interese a padres e hijos (excursiones, cine, series de tv, cocinar…). Así se establecerán más puntos de conexión y de entendimiento, facilitando con ello la convivencia.

En esta etapa de la vida hay que cargarse de paciencia, humor y sabiduría, pero recordando siempre (sobre todo en los peores momentos) que gracias a Dios es «transitoria».