¿Qué es un ataque de verborrea?

La palabra nos sirve para comunicarnos, expresar lo que pensamos, sentimos…es muy enriquecedora.

Pero muchas veces usamos al interlocutor como depositario de un discurso para ocultar ansiedades personales. Son monólogos vacíos, sin contenido afectivo, dedicados a llamar la atención, dejando a la persona más hueca y más sola.

Las personas que hablan mucho están intentando compensar conflictos personales. Pueden estar diciéndoles a los demás cómo tienen que hacer las cosas porque necesitan sentirse más poderosas que ellos buscando así taponar aspectos de sí mismas en los que se sienten frágiles.

Otras quieren ser el centro, ser miradas y valoradas. Pero provocan rechazo, porque su forma de actuar es infantil y los demás se cansan de servir de sostén a todo lo que necesitan descargar.

MODO DE SUPERARLO

– Es importante aproximarse a la causa de este comportamiento para atenuar el efecto.

– Aprender a escuchar y reflexionar sobre los conocimientos que el otro puede aportar.

– Valorar el silencio, porque permite la reflexión.

– Reconocer sus efectos. Todos huye del que habla demasiado porque es un pesado porque no buscan a alguien con quien comunicarse sino que los aguante.