Película: Kingsman

Es una historia estilo comic, con influencia de James Bond, donde el malo es un loco megalómano que quiere destruir el mundo y el bueno que se opone a él, a pesar de las múltiples peleas y peripecias, jamás se despeina.

Un grupo de élite inglés, de carácter independiente, llamado Kingsman trabaja para solucionar problemas mundiales desde el más absoluto secreto. Sus componentes están entrenados para luchar, espiar, vigilar… y resolver situaciones bajo máxima presión.

El protagonista, el actor Colin Firth, trata de transmitir todo lo aprendido al hijo de un compañero suyo que murió por salvarle la vida. El chico descubre un mundo nuevo donde podrá sacar todo el potencial que tenía enterrado por el negativo ambiente donde vivía.

Lo más interesante de esta película es la transformación del joven, el choque entre dos ambientes; el elitista con sus trajes exquisitos, hermosas mansiones y excelentes modales (lo cual no exime de una férrea disciplina y trabajo duro) con el de los barrios bajos, donde el principal punto de encuentro es el pub donde los parroquianos conviven, se pelean y pierden dolorosamente el tiempo. Se trata de elegir qué tipo de vida quiere uno vivir y qué modelos de referencia seguir; el mentor, un héroe elegante o el padrastro, prototipo de borrachín agresivo y fanfarrón. El joven protagonista no tiene duda.