Mi hijo llega tarde y borracho ¿Qué hago?

El problema de la bebida y el desorden de horarios en los jóvenes trae de cabeza a sus padres llenándoles de angustia y malestar.
Parece que llegados a una edad todo vale y es imposible gobernarlos, tienen todos los derechos pero apenas obligaciones y esto provoca conflictos constantes en la familia y una tensión que resulta insoportable.
Es conveniente hablar con ellos con toda la seriedad que requiere el tema y explicarles que ser adultos implica asumir responsabilidades.
Respecto a la bebida deben ser informados de las nefastas consecuencias del alcohol en los cerebros jóvenes (hay muchos estudios e investigaciones sobre el tema), pero la explicación no sólo debe ser teórica sino también práctica, llevándoles a hospitales a ver jóvenes ingresados por problemas etílicos (desgraciadamente todos los fines de semana se llena urgencias de casos parecidos).
Llegar tarde es una cuestión relacionada con seguir las costumbres del grupo de amigos, que molesta y preocupa a los padres, por ello se debe llegar a un acuerdo en la familia, llegar a las tantas debe ser la excepción, no la regla. Si el joven protesta debería comprender la situación de sus progenitores (muchos no se duermen hasta que llegan los hijos) y puede hacerlo quedándose despierto, en casa, hasta altas horas de la noche para ver cómo se sienten.
La clave para resolver conflictos y conseguir una buena convivencia es la comunicación, la responsabilidad y la confianza, hay que trabajarlas entre todos los miembros de la familia y luchar para crear un ambiente de paz, tan necesaria para el sano desarrollo de los hijos.